Confesiones de un amor desgastado

De alguna manera,

me hicieron creer que amar

es sacrificio y abnegación.

Y así fue como te amé,

durante tanto tiempo,

que mi alma se agotó.

Sé que no podré

enamorarme otra vez pero,

aunque no quiero confesarlo,

eso, para mí, es mi mayor

liberación.

Idea a partir de #RetoAdagio de @MaruBV13.

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Psicofonía

Los bombarderos ya se han ido, pero han destruido el pueblo y derribado mi casa. Yo me encuentro inmóvil en el suelo atrapada bajo una viga.

Dos jóvenes entran y les llamo; no me oyen, sólo están atentos a un extraño artefacto. Les grito y les pido socorro, y ellos se muestran asustados; se ponen a decir algo sobre que se están oyendo psicofonías.

Estoy aterrada; no consigo que me oigan.

Microrrelato escrito a partir de una idea de #NecroRetazos de @danielcollazosb.

#SadandBloodyTales

Texto de @Manel_Sao

Texto de @AliciaAdam16


Y tras la prueba, me convertiré en el misterioso jinete del caballo blanco, el más despiadado de todos, que corromperá a la humanidad y la convertirá en la especie más feroz para con sus congéneres: La Ambición.

#RetoAdamSaO

#Reto7maravillas

La cárcel más bella del mundo

Un fastuoso vergel, una tierra plena de árboles frutales, de labrantíos y de exuberante flora que el mundo jamás ha conocido. Una joya de la naturaleza bañada por el Éufrates, que ha creado este milagro en medio de la nada ondulante del desierto. Eso es lo que veo tras la celosía de mi habitación, la magnífica vista de una princesa como yo, un regalo, un privilegio, si no fuera porque es lo único que he visto a diario durante los más de cincuenta veranos que llevo en esta fortaleza junto a mis hermanas.

Yo ya tenía edad para haber visitado el tálamo nupcial, cuando mi madre, la reina Semíramis, enviudó por segunda vez y comenzó a construir este palacio fortaleza. El rumor no se demoró y, enseguida, se divulgó que ambos maridos, mi padre, el primero y, después, el Rey Nino, cruzaron al mundo de los espíritus con la mediación de mi madre. Una impresión alimentada por el hecho de que el óbito real se produjo cuando la descendencia ya estaba aseguraba con mi medio hermano Ninias.

Aún se me humedecen los ojos cuando los recuerdos de Ninias vienen a mi memoria. Todavía no había sido separado de su nodriza cuando llegó al gineceo a alegrarnos las vidas a mis cinco hermanas y a mí. Como suele acontecer con todos los que rodean a mi madre, el ama de cría tuvo a bien morirse cuando ya no se la necesitaba. Desde entonces, me ocupé de aquella criatura que sólo nos obsequió dichas hasta su ceremonia de madurez. Tampoco, entonces, pudimos salir de aquí para asistir al momento de su iniciación como hombre y rey. Mi madre lo prohibió de manera terminante con el argumento de que no podíamos exponernos ante la mirada del populacho. Y, entonces, aún era yo tan ingenua como para creer que mi madre, la reina regente, nos buscaría esposo para iniciar nuestras vidas. Pero, los meses pasaron, y no recibimos noticia alguna, salvo en lo que se refería a las conquistas militares y triunfos políticos de mi madre. Se decía que era una mujer tocada por un don, una elegida, incluso, que era un ser divino. Demostró que no tenía límites por su condición de fémina y que podía superar a sus antecesores masculinos, y, hoy, gracias a ella, Babilonia es la capital del mundo por su civilización y belleza.

Tardé varias primaveras en darme cuenta de que mis hermanas y yo no formábamos parte de su plan. Todo lo que ella hizo, a nosotras nos lo negó. Hoy, me sorprende que no decidiera acabar con nuestras vidas como ha hecho con todo aquel que le estorbaba. Tal vez, nos tenía enclaustradas como ofrenda a los dioses, o, simplemente, se hubiera olvidado de que existíamos. No la volvimos a ver desde que se casó con el rey, ni tampoco recibimos mensaje de ella. Hemos ido envejeciendo tras las celosías de nuestros salones de esta inmensa torre cubierta de vegetación, enfermas por la humedad y comidas por los insectos. He visto morir a dos hermanas y a otras rezar por acompañarlas, y ni siquiera, sabemos si mi madre fue avisada.

Y, hoy, que ha muerto a punto de cumplir los noventa veranos, el sirviente me ha dicho que a mi queridísimo hermano Ninias, nada le queda de aquel niño que sólo era bondad y alegría, y que ha sido él, quien cansado de reinar a la sombra de su madre, se ha encargado del tránsito de ella al mundo inmaterial. Me ha avisado de que el rey ni siquiera sabe de nuestra existencia y que nuestro futuro es muy incierto. No he informado a mis hermanas de ello para no ensombrecer su mente, pero yo deseo sentir el aire besando mi rostro y el sol calentando mis huesos.

Saldré en la ceremonia funeraria. Lo haré como lo que he sido siempre, una criatura invisible, que ha transitado este mundo en silencio y sin esperar nada. Hoy, se ha roto la cadena que me ataba a los caprichos de mi madre y voy a iniciar una vida libre, aunque no vea un nuevo amanecer. Sólo he de cruzar el dédalo de calles tras el Éufrates que alimenta mi cárcel, y alcanzar las arenas del desierto que rodean la gran ciudad que fundó mi madre.

Tal vez, si soy sigilosa y perseverante, como ha sido mi vida, llegue a alcanzar un camino que le dé algún sentido.

#Retolestodes

#reto7maravillas

Tormento a medianoche

Photo by Jimme Deknatel on Pexels.com

Sólo un ajado sillón se conservaba en aquel salón repleto de cajas de la mudanza. El gato de la nueva inquilina se apropio de él en cuanto lo vio. Tal vez, con ellos, hubiera mejor suerte, y no tendrían que salir huyendo cuando diera la medianoche.


Al acabar la jornada, a la joven sólo le apetecía cenar ligero y tirarse en el colchón que había colocado en el suelo de la habitación de la planta superior. Preparó la comida a su gata Mimosa y la felina volvió al sillón, dispuesta a dormir. Después, la joven subió a la habitación, se puso el pijama y se tumbó en la colchoneta.

En la oscuridad, sintió que la gata había subido las escaleras y se colocaba con suavidad a su lado. Su dueña comprendió que Mimosa quisiera estar acompañada esa primera noche, la acarició, y un estremecimiento como el de una descarga eléctrica recorrió su cuerpo. Era una piel sin pelo. Abrió los ojos y se encontró frente a la espeluznante sonrisa de un joven demacrado que la miraba fijamente.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

La mujer salió gritando de la habitación en tinieblas. Al final de las escaleras, estaba el distribuidor donde se encontraba el sofá de la gata, pero, allí, su corazón casi se paró. Mimosa estaba en brazos de una joven pálida, de marcadas ojeras y cubierta con un camisón raído.

La dueña intentó taparse los ojos y volvió a gritar horrorizada. Vio a la muchacha correr hacia el patio interior de la casa, y descubrió que su gata ya no estaba ahí. Se precipitó a buscarla a la cocina, y, cuando llegó, se topó con otro hombre que la miraba con vileza y portaba un gran cuchillo. Ella se agachó y se cubrió la cabeza con ambas manos, como si aquella aparición le fuera a lanzar el arma. Allí mismo, en cuclillas, y aún, con las manos sujetando el pelo, observó que el ser se había evaporado.

Huyó al salón del sillón. Estaba a oscuras. No sabía dónde se situaban los interruptores. Buscaba a su gata entre las cajas, y prestó atención por si la minina hacía algún ruido. Susurraba su nombre mientras avanzaba por aquel laberinto de cartones y chismes, y se paró en medio de la negrura esperando un movimiento del animal. Entonces, sintió una mano rozando su cabello por detrás. Al girarse, se topó con la cara del hombre que se apareció en su colchón. Corrió al otro lado del salón a la vez que tropezaba con los embalajes, seguía buscando un interruptor pero alguien sopló en su oído. Era el otro ente que vio en la cocina. Alcanzó su abrigo y pegó la espalda a uno de los muros de aquel salón. Se colocó la prenda a modo de capa y se cubrió la cabeza, hombros y manos. Sólo los ojos quedaban al descubierto. Temía que esos engendros le rozaran la piel, y se quedó vigilante frente al patio interno, por donde desapareció el espectro que se llevó a la gata.

Ya no susurraba ni se escondía, gritaba el nombre de Mimosa. Era su forma de enfrentarse a aquellos espíritus. Cuando le rozaron el pelo pensó en salir de la casa, pero no quiso abandonar a la felina en poder de esos seres. Los dos espectros se materializaron ante la puerta del patio y la inquilina consiguió tentar a ciegas, una escoba. La agarró con ambas manos con la intención de utilizarla como arma. La movía en zigzag, y ese gesto pareció intimidar a los espectros, que retrocedieron hacia el patio.

En aquel momento, apareció la mujer que se llevó a Mimosa y la dueña sintió que la cabeza le explotaba. Gritó de ira y terror a la vez.

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— ¡Devuélveme mi gata! ¡Devuélvemela, bastarda! —Sentía que el sudor y las lágrimas le bañaban la cara— ¡Dámela! ¡Monstruo! ¡No me iré hasta que no me la devuelvas!

El cuerpo le temblaba, sus piernas ya no la sostenían y tenía el pijama pegado a la piel. Aquellos espíritus la miraban furibundos, pero la más joven había desaparecido de nuevo. Poco después, los otros dos aparecidos también se evaporaron, como si hubieran atravesado el muro que separaba el patio con el del vecino.

Ahora, en la soledad de la noche, el terror era más intenso. Apoyada contra la gruesa pared del salón, estaba flanqueada por sendos arcos que daban al zaguán y temía que los espectros aparecieran por cada uno de ellos acorralándola a ambos lados. Oía su corazón y los latidos le golpeaban la sien. La respiración era cada vez más agitada y, a pesar de que sudaba por todo el cuerpo, no dejaba de aferrarse al abrigo. No sabe cuánto tiempo pasó mirando hacia el patio, tratando de oír cualquier ruido que delatara la presencia de los entes. Pasó una eternidad hasta que una diminuta sombra cruzó el umbral de la puerta del patio y emitió un maullido. Ese sonido le dio un brinco al corazón, entrecerró los ojos para vislumbrar entre la oscuridad y vio a Mimosa acercarse a ella. Su dueña la cogió en brazos, la colocó bajo el gabán y planeó cómo salir de aquel antro.

Debía cruzar uno de los arcos dirección al zaguán, visualizó dónde había dejado las llaves, pensó que no debía tardar ni una milésima en introducirlas en la cerradura, ni cometer un error en la oscuridad para no dar ninguna oportunidad a los espíritus que rondaban el lugar. Hizo acopio de valor, inspiró con fuerza y atravesó el arco, cogió las llaves de la casa y el coche donde las recordaba, en el aparador de la entrada, e intentó abrir la puerta. Tardó en conseguirlo mientras sentía que el minino le clavaba las uñas en el pecho.

Salió a la calle y huyó al coche dejándose las llaves en la cerradura y la puerta abierta.

En la casa contigua, se asomó una señora que la vio correr con el abrigo aún cubriéndole la cabeza. Por debajo, asomaba el pijama y unos pies desnudos. Cuando llegó al coche, abrió la puerta y echó el pequeño animal al asiento del copiloto. La inquilina se metió y arrancó el auto sin tener tiempo de encender las luces. La puerta del vehículo se cerró cuando ya estaba circulando.

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La vecina atrancó la puerta de su casa con cuidado y se dirigió a su salón. En dos sofás, estaban tendidos tres adolescentes cuyos rostros mostraban agotamiento bajo una gruesa capa corrida de maquillaje blanco.

— ¿Por qué ha tardado tanto? —preguntó la mujer.

—No quería irse sin su gato —contestó el mayor de los jóvenes.

—El animal se coló en nuestra casa. Lo estuvimos buscando pero no ha aparecido hasta ahora —intervino el otro muchacho.

—Yo sólo lo quise coger en brazos pero me asusté cuando la mujer gritó y se me escapó —se defendió la chica.

— ¡Pues, con la tontería, nos hemos pasado la noche en vela! —Vociferó la madre—. Y la gente, pronto empezará a salir a la calle. Id a la casa y buscad lo que haya de valor. Quiero tenerla lista para otro inquilino antes de que acabe el mes.

Los jóvenes se levantaron con desgana y se dirigieron al patio interior. Allí, se colaron por una estrecha abertura del muro que comunicaba con el patio vecino.

La madre se tumbó en uno de los sofás y resopló con fuerza.

—¡Vaya nochecita que nos ha dado la buena mujer con el gato!


Relato realizado a partir de la idea del Chamán de las letras @Gamacupe, de su reto #DesafíoDosPalabrasUnTuit. #TallerLetrasyErroresCompartidos.