La época de las auroras boreales tristes (Parte 2)

Submarino de hojalata

Una de las vecinas se llevó a los niños a su casa y otras tres mujeres corrieron hacia la madre que aún estaba en el suelo retorciéndose de dolor en un charco con sus vómitos y excrementos.

Cubrieron a Aleksandra con sus chales y entraron en la casa de esta. Allí, la sentaron junto a la lumbre y una de las mujeres volvió a salir con un cubo para recoger agua de la fuente. Cuando esta volvió para calentar el agua, Aleksandra rompió a llorar porque ni siquiera se había podido despedir de su marido.

Las mujeres no respondieron ni trataron de consolarla, aunque intuían lo que iba a pasar con él. Solo la lavaron y la vistieron, le recortaron los mechones que habían quedado después de que la raparan los soldados y curaron las heridas que le provocaron en la cabeza con las tijeras.

Pasadas un par de horas…

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